El hombre que revolucionó el sur: John Heisman – Parte 1

Agilizó el juego, creó un sistema de comunicación desde la banda aún vigente…¡John W. Heisman es un de los pilares del football tal y como lo conocemos!

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John W. Heisman, uno de los pilares del football. | Artwork ©Ted Watts

Año con año los vemos, alineados los tres y vestidos elegantemente. Diferentes caras pero manteniendo siempre la misma ilusión. Aunque no es un espectáculo, y el evento se desarrolla fuera de los emparrillados, no deja de carecer de cierta expectativa. Podría decirse que el objetivo de estos chicos, además de la excelencia académica, es la excelencia deportiva reflejado en una pieza de bronce de 34 cm. de alto y 11 kg. de peso: The Heisman Memorial Trophy.

Al final de cuentas, son chicos universitarios que, desde temprana edad, ya son considerados como ídolos sin haber jugado aún a nivel profesional. Tampoco la entrega de dicho trofeo garantiza un éxito a posteriori, sino fama efímera y una promesa: muchos de ellos han ganado campeonatos y están dentro del Salón de la Fama de Canton; los otros solo quedan en el olvido, como un nombre más en la lista que se inició en 1936.

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Heisman Trophy, del que ha sido merecedor este año Joe Burrow (LSU). | ©NCAA

La duda recae en el apellido Heisman, nombre del trofeo en honor a su creador John Heisman. Por curioso que parezca, el aludido no figura en la escultura que porta el trofeo que lleva su nombre. El hombre que llena ese hueco es un tal Ed Smith, corredor de la Universidad de New York y que jugó en la NFL en las temporadas de 1936 y 1937 (Redskins y Packers, respectivamente), años en que la liga aún no era el negocio boyante que es hoy. Ante estas incógnitas, cabe resolver el enigma de Heisman. Cuya investidura es casi igual a la de Walter Camp por un lado, Amos Alonso Stagg, Knute Rockne y Pop Warner por el otro. Ya llegando a la exageración, quizás Jim Thorpe entraría en este grupo… Pero esa es otra historia de las tantas que abundan en el mundo del football.

Los inicios de John

John Heisman, un actor frustrado que le gustaba citar frases motivacionales antes de los partidos (cosa que Vince Lombardi de alguna forma le copiaría), nació un 23 de octubre de 1869 en Cleveland, Ohio, hijo de inmigrantes alemanes de Bavaria. Independientemente de su origen en el medio oeste estadounidense (donde se originó el football en su faceta profesional), realizó sus estudios en Brown para luego pasar a la Universidad de Pennsylvania donde se graduó de la escuela de leyes.

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«Principles of Football», John Heisman – St. Louis: Sports Publishing Bureau (1922). | ©Bauman Rare Books

Aquí es notable que los pioneros de este deporte sino se dedicaban a la abogacía, lo hacían en el terreno de la medicina antes que dedicarse a las Artes Liberales. Lo del cambio de universidad aún no está del todo claro. Pero se sabe que fue un jugador con cierta regularidad que, a pesar de sus 72 kg. de peso (prácticamente un alfeñique), no se amilanaba con rivales de mayor tonelaje.

Los primeros experimentos de Heisman

La carrera de entrenador de Heisman comenzó en el mismo año en que se gradúo de leyes de UPenn, en 1892 y a la “tierna” edad de 23 años en el Oberlin College en su natal estado de Ohio (institución que actualmente pertenece a la División III). Además de su liderazgo y su lenguaje tan basto, el equipo de los Yeomen fue el primer laboratorio donde Heisman comenzó a innovar.

Implementó la formación Flying Wedge. Hoy día, una formación de equipos especiales ilegal que prácticamente es un escuadrón suicida para proteger al regresador. Y el uso del megáfono durante las prácticas. Donde se dice que mandaba las indicaciones con un perfecto acento británico aprovechando sus dotes histriónicas. También, el joven John procuró cierta fluidez en el juego. Heisman fue uno de los principales defensores del pase adelantado detrás de la línea de scrimmage. En pos de un juego más rápido y un obstáculo para el juego violento. En una década en que las muertes en el emparrillado era algo común cada fin de semana en liceos y universidades.

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Flying Wedge – NCAA Hall of Champions. | ©NCAA

Cambios de aires: Auburn y Clemson

Auburn University

De una forma inexplicable, y después de una fallida inversión en el negocio del tomate, Heisman decidió abandonar su natal Ohio en pos de una oportunidad en el hostil sur de la Unión Americana: los Tigres de Auburn. No hay explicación para que un muchacho del norte, inclinado a las artes se marchará a uno de los estados (sino el que más) que destacaban por su conservadurismo recalcitrante (aún latente hoy en día y mal encaminada) y aún así con la posibilidad de desentonar. La única explicación radica en la disciplina.

La carrera de Heisman como coach realmente comenzó a despegar en Auburn (en ese entonces, el Politécnico de Alabama y perteneciente a la SIAA, conferencia precursora de la SEC) tres años después de estadías en Oberlin y Buchtel (la futura Universidad de Akron).

En Auburn, Heisman trajo consigo más evoluciones al emparrillado como los gritos en la línea de scrimmage para la entrega del ovoide del centro al quarterback, esto para desorientar a los defensivos y cometieran fuera de lugar (hoy día, los defensivos aún siguen cayendo en esa trampa); otra innovación fue el de utilizar códigos mediante señales en la banca e incluso objetos, auténtico lenguaje no verbal de lo más fino. Está práctica sigue trascendiendo hoy día sobre todo en colegial: se suelen utilizar enormes carteles en la banca con ilustraciones, dibujos, memes y fotogramas. ¡Auténtica semiótica pura en el terreno de juego!

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College Football Play Cards. | ©NCAA

La estadía en Auburn (1895-99) fue apenas productiva debido a las cortas temporadas. Logrando un respetable 72% de victorias, y el haber fundado la compañía teatral en Auburn debido a una deuda contraída por el programa de football. A esos niveles llegaba el compromiso del profe Heisman.

Clemson University

Finiquitada la deuda con Auburn, fue a probar suerte en Clemson. Universidad donde Heisman rindió buenas cuentas, al entregarle tres títulos de la SIAA entre los años 1900 y 1903. Además de estar encargado de la novena de baseball. 

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John Heisman (arriba en el centro) fue coach tanto de football como de baseball entre 1900-04 en Clemson. | ©Clemson Athletics

No cabe duda que, además de ser un estratega muy versátil y comprometido, Heisman estaba destinado a ser un revolucionario en una época en el que el prestigio del deporte del football estaba en entredicho por varios factores, sobre todo en el tema de la seguridad (por un lado) y en el reclutamiento de jugadores (por el otro).

También estaba claro que ese chico del norte tenía la firme intención de poner en el mapa a una región que sería la excelencia en el futuro del deporte.

Lo mejor de la carrera de Heisman aún estaba por venir.


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